8 de Març: Dia de la Dona Treballadora 2011
Com cada any, el dia 8 de març és una diada important per treballar a l’escola des de la vessant de la coeducació. Així doncs, a cinquè i sisè s’han fet un seguit d’activitats per conscienciar l’alumnat sobre el tema de la igualtat social entre homes i dones a la nostra societat tot i fent un repàs d’aquest tema al llarg de la història.
A l’aula de sisè vam parlar del paper de la dona a l’edat mitjana donat que havien acabat aquest tema el dia anterior. També vam mostrar algunes notícies del diari relacionades amb el tema, en les quals quedava palès que encara avui dia, fent feines iguals, home i dona no cobren el mateix sou. A més l’atur és més femení que masculí.
Acte seguit, l’alumnat havia d’omplir un qüestionari referit a les tasques domèstiques. Amb aquestes dades es va fer un buidat i un diagrama de barres per il.lustrar el tema de la participació de tots els membres de la família.
Per acabar la sessió, es van lliurar cartolines perquè fessin cartells commemoratius lligats amb el tema que ens ocupa. Quan els tinguem tots, us els mostrarem
A la classe de cinquè, primer es va parlar de l’origen de la celebració de la diada del 8 de març. Acte seguit es va llegir la “carta de una madre” (us la recomanem), on es veu clarament que és necessari que tots els membres de la família col.laborin en les tasques domèstiques perquè la convivència familiar sigui bona i es va fer un petit col.loqui. També van respondre per parelles el mateix qüestionari de sisè i van realitzar cartells commemoratius de la diada.
CARTA DE UNA MADRE
Queridos todos: Me voy. Volveré cuando sepáis
dónde están guardadas las bolas de naftalina,
cuando nuestra casa ya no tenga secretos para
ninguno de vosotros, cuando seáis capaces de
descifrar los códigos de los botones de la
lavadora, cuando logréis reprimir el impulso de
llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes
o el papel higiénico. Volveré cuando estéis
dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de
la casa. Cuando no me necesitéis más que para
compartir.
Ya sé que me echaréis de menos, estoy segura.
También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo
podré rellenar los huecos que vuestro cariño me
produce... Sólo podré estar segura de que
verdaderamente me queréis cuando no tengáis
necesidad de mí para comer o para vestiros o para
lavaros o para encontrar las tijeras. Ya no quiero
ser la reina de la casa, estoy harta, me he
cansado de tan gran responsabilidad y he caído en
la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre
súper no lograré inculcaros más que una mentalidad
de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente
suficientes y autónomos.
Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más
que un dejarse llevar por mi rutina; también por
eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo,
seguiré poniéndoos todo al alcance de la mano,
jugando mi papel de omnipresente para que me
queráis más.
Sí, para que me queráis más. Me he dado cuanta de
que todo lo que hago es para que me queráis más, y
eso me parece tan peligroso para vosotros como
para mí. Es una trampa para todos.
Palabra de honor que no me voy por cansancio,
aunque sea una lata dormirse todas las noches
pensando en la comida del día siguiente y hacer la
compra a salto de mata cuando vienes del trabajo
y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre
un velo de polvo en los muebles cuando me siento
un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia
la bayeta y la cera. Pero no es sólo por eso. No.
Tampoco me voy porque esté harta de poner la
lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni
porque quiera estar más libre para hacer carrera
en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve
que elegir una perpetua interinidad en mi
profesión porque no podía compatibilizar una mayor
dedicación mental al trabajo profesional con la
lista de la compra. Me voy para enseñaros a
compartir, pero sobre todo me voy para ver si
aprendo a delegar.
Porque si lo consigo, no volveré nunca más a
sentirme culpable cuando no saquéis notas
brillantes o cuando se quemen las lentejas o
cuando alguno no tenga camisa planchada que
ponerse.
La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo
mía, así que desapareciendo yo por unos días, os
daréis cuenta vosotros de que la monarquía
doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo
pueda aprender la humildad necesaria para ser,
cuando vuelva, una más entre la plebe.
Cuando encontréis la naftalina no dejéis de
avisarme. Seguro que para entonces yo también
habré aprendido a no ser tan excesivamente buena.
Puede ser que ese día no nos queramos más, pero
seguro que nos querremos mejor. Besos. Mamá.
C. de Santos - "Ser Humano"
ESCOLA SINERA
ARENYS DE MAR














